domingo, 19 de diciembre de 2010

Bigote


Hoy me vuelvo a ir al pueblo durante unos días. Tengo trabajos que hacer y compromisos familiares a los que asistir. Uno, que le gusta ir y venir.

En el pueblo hay toda una fauna con la que bien podría hacer Jesús Quintero una nueva versión de "Ratones Coloraos" pero a la extremeña, con bellotas de por medio. Bellotas es lo que le caería de la cabeza al personaje que os presento a continuación si lo meneáramos durante un rato. Le dicen Bigote, no llega a los 22 años, y ya ha pisado correccionales y algún que otro calabozo. A su favor: Dicen que no es mala persona, sólo que el alcohol le revoluciona las neuronas. No obstante, yo me quedo con la gente que le da por reirse y caerse al suelo. Pueden imaginarse el currículum de anécdotas que tiene este muchacho a sus espaldas. Aquí tenemos las cuatro más sonadas, o al menos las que mejor conozco.

Anécdota 1: El bautizo mediático de Bigote tuvo lugar en la ruralísima discoteca del pueblo, cuando una noche de invierno hizo su entrada con una escopeta al hombro para disparar a todo bicho viviente. No hubo que lamentar víctimas, pero su objetivo parece que apuntaba a la Benemérita. Pobres guardias civiles, que allí son unos mandaos!

Anécdota 2: Como la pirómana de ayer, a Bigote le gusta el fuego. Eso es lo que debieron pensar los animalitos del reptilario de un parque natural que tenemos a las afueras del pueblo. Todos ellos murieron, los pobres. Sólo quedó en pie el suelo de cemento. La casita era de madera, y claro, eso prende pronto.

Anécdota 3: Bigote, en realidad, es un hombre de mundo. Sin carnet de conducir, cual Farruquito, y sin pedirle permiso a nadie, arrancó el coche de su padre un buen día para prosperar... en Madrid... pasando por Toledo. Supongo que a la mitad del camino la tierra lo llamó, y volvió a sus raices más pronto de lo esperado.

Anécdota 4: A Bigote le gusta veranear. Y bañarse en el mar. Y si la ocasión lo permite, cambiar de continente. Por ello una vez, estando en una paradisíaca playa gaditana a la que llegó con dos amigos más una mañana tras una noche de alcohol y drogas, una vez en el agua, pensó que sería buena idea ir nadando hasta África. Debió cansarse, parece, pues al rato empezó a hacer movimientos espasmódicos con los brazos, lo que hizo intervenir a los vigilantes de Cruz Roja.

Dedicado con cariño a los locos de este mundo... que "habemos" un montón

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...