El Bosque Animado es el nombre de uno de los clásicos en el ambiente gay sevillano. Aquí vemos el interior, con esa decoración de mesas, sillas y lámparas de forja reproduciendo motivos vegetales. Un bar/pub donde tomarse la primera copa de la noche. A su lado, otro clásico, El Barón Rampante. A lo largo de todo el año, podremos ver más gente en la puerta y en la acera de enfrente, configurándose así la pequeña calle a modo de pasarela donde lucir músculos, paquete, culo, ropa y miradas. Ya son muchos años conociendo el ecosistema del lugar, y he de decir que la especie va degenerando a pasos agigantados. Me produce cierta desazón mirar a mi alrededor y darme cuenta que no está de moda aquello de los hombres interesantes. La mediocridad se reproduce. Las musculocas y las catetas de pueblo van ganando terreno a otras razas. Los raritos como yo somos especie en extinción en este bosque que, cada vez, me parece menos animado.

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