Este dibujo de esta niña pop me recuerda a los dibujos "abstractos" que me enseñó mi hermana de pequeño: Consistía en hacer un garabato lo más enrevesado posible sobre un papel y luego rellenar los huecos de colores, mientras más variados mejor. El resultado de esas obras era muy colorido y siempre entretenido. Algo similar pasaba con aquella obra de ingeniería consistente en frotar tizas de colores sobre puñados de sal. La sal iba adquieriendo un determinado color y luego, los distintos puñados -de un color cada uno- se iban introduciendo en un bote de cristal. El resultado era pos eso, muy alegre también. Si es que el color es lo que tiene, que te puede gustar más o menos, pero llena de vida cualquier lugar. Yo en mi habitación intento tener bastante color (las paredes blancas, eso sí... manía personal, vamos), y en la ropa igual. Color y color. Pues nada, este dibujo es un buen ejemplo de lo que digo sobre el color y sobre su relación con los garabatos que hacíamos de pequeños.

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